La arquitectura se puede definir como el arte o la capacidad de diseñar edificios de manera creativa. La arquitectura es una combinación entre el arte y la ciencia, es un proceso que va más allá de la construcción, al que se añade la creación de ideas. Es una profesión, una historia, una vocación y un medio para proporcionar armonía, protección y bienestar. Es un arte tangible con el que interactuamos, diseñado para adaptar los espacios de manera que sean funcionales y útiles, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas. A diferencia de las artes, las ciencias o la filosofía, la técnica es esencialmente un medio para crear. Es un factor clave que define a la humanidad y nos permite transformar ideas en realidades concretas.

La arquitectura nace de una necesidad, de una situación que requiere un cambio. No se trata de un ideal utópico, sino que está profundamente conectada con un lugar que funciona tanto como soporte como parte activa, determinando las relaciones entre los elementos que componen el espacio.